9.8.12

Relatos de mi colección personal

Llevo años coleccionando relatos y todos estos fueron adquiridos de diversas paginas Web de la red muchas de ellas ya no existen muchas otras ya han sido modificadas o actualizadas



Experiencia familiar

Por T. Grand
 Esta historia que os voy a contar es real; sucedió en una Semana Santa y sigo excitándome muchísimo cada vez que la recuerdo. Veréis; me llamo María, tengo 41 años y estoy casada desde hace veinte. Tengo una muy buena comunicación en mi pareja, queremos introducir en nuestra relación esos acicates que la hacen siempre distinta y sorprendente, y por ello siempre fantaseamos con la posibilidad de poder incorporar a otra persona en la relación, pero ni pasábamos de ahí, ni hubiéramos sabido cómo ponernos en contacto con quien estuviera en la misma onda; quizás nos diese corte, o no sé muy bien porqué, pero lo cierto es que no habíamos llegado a traspasar el umbral de la pura fantasía, eso sí echando unos polvos impresionantes "actuando" nuestras fantasías.
Esa Semana Santa nos fuimos con mi cuñado y su mujer a un lindo pueblo de Portugal. La playa era espléndida y estaba casi vacía; tanto, que aquella mañana le propuse a la mujer de mi cuñado que hiciésemos topless. Charlábamos tranquilamente tomando el sol cuando llegaron su marido y el mío. Ni nos inmutamos, aunque sí creo que ellos se quedaron bastante sorprendidos. Como quien no quiere la cosa y dando la impresión de la más absoluta normalidad, nos fuimos a dar un paseo por la orilla del mar. Mi marido y su hermano llevaban gafas de sol, pero estaba segura de que mi cuñado no dejaba de recorrer mi pecho con la vista. Nos metimos en el agua, pero como la encontré muy fría salí y me tumbé boca abajo en la toalla a tomar el sol. Mi cuñado no descuidó la oportunidad y amparándose también -creo yo- en que el agua estaba fría, salió enseguida y se sentó a mi lado. Algo me había picado en la espalda y como no dejaba de rascarme, mi cuñado se aproximó solícito para ver qué tenía ... Yo seguí en la misma posición, boca abajo y con los brazos debajo de la cabeza. "Te ha picado algo y tienes una buena roncha. Espera que te pongo un poco de crema", dijo.
Se llenó las manos de crema y se dedicó con esmero a extenderla por mi espalda, rozándome levemente el pecho cuando la extendía por los lados. Me dio un gusto enorme. Después se lo comenté a mi marido porque, la verdad es que a me había excitado mucho que otro hombre hubiese estado cerca de mi pecho. "¿Qué te parecería mi hermano en caso de que llevásemos a cabo alguna fantasía?", preguntó mi marido. Habíamos jugado tantas veces a que mi marido era él, que me pareció lo más natural decirle que me parecería muy bien.
Al día siguiente volvimos a la playa. Mi cuñado buscó el momento y me dijo, "¿te pongo crema?". Creo que lo estaba deseando y le dije inmediatamente que sí. La cosa fue "más completa", porque sus dedos ya buscaban mis pezones descaradamente; aunque me dejaba hacer, o quizás por ello, notaba que me estaba poniendo colorada y como me estaba "mojando" y es que, sin duda alguna, me estaba gustando. Nuestras respectivas parejas estaban dando un paseo por la playa y aprovechando la coyuntura de que estábamos solos, mi cuñado me dijo, "¿te pongo crema por delante?". No respondí inmediatamente, pero tampoco me demoré mucho es responder, "muy bien, ahora por delante". Me di la vuelta y me tumbé boca arriba con los ojos cerrados.
Hasta que llegaron a rozarme los pezones, sus manos parecían de seda; a partir de ahí su dedos se volvieron casi agresivos. Sin dejar de controlar el paseo de su mujer y de su hermano, y aprovechando que la playa estaba medio vacía se inclinó y su boca comenzó a chupar mis pezones. No podía creer lo que estaba pasando. Haciendo un esfuerzo le dije, "para, estás loco o qué?". La respuesta la dieron sus labios, que pasaron de mis pezones a mi boca, en donde introdujo su lengua y la recorrió entera.
Estaba casi derritiéndome cuando añadió, "ésto tenemos que acabarlo, no podemos dejarlo así; y no me digas que a ti no te ha excitado, porque no me lo creo, lo he notado en tu respiración". "Claro que me has excitado -dije- y claro que quisiera continuarlo y lo podremos terminar, pero con una condición, esta noche, después de cenar, creamos un ambiente idóneo entre los cuatro y hacemos un intercambio de parejas. ¿Qué te parece?. ¿Te atreves?".
"Uf, muy fuerte, tu. Muy fuerte", dijo con un respingo. "Si te atreves, insistí, convence a tu mujer, que yo hablo con mi marido".
Me di cuenta que me había pasado; aquello era impensable, porque aunque yo sabía que a mi marido su cuñada le hacía gracia, que pensaba que tenía un buen polvo y que siempre decía que estaba muy bien, no sabía como reaccionaría ella, claro que a mí eso no debía importarme; ya se ocuparía mi cuñado. Cuando llegaron de dar el paseo, le dije a mi marido que si nos íbamos a bañar. Le sorprendió y hasta dijo que estaba muy fría el agua, pero me acerqué a su oído y le dije, "con lo que te voy a contar... te vas a poner tan caliente que no creo que vayas a notar la temperatura del agua".
Efectivamente, aunque el agua estaba fría, su miembro amenazaba con salirse del bañador de la erección que tenía. Como me imaginaba, la idea le gusto un montón y me dijo que ayudaría a crear ambiente. A partir de que salimos del agua empezaron los juegos verbales, y algún que otro roce más o menos inocente. Después de comer yo me quedé tomando el sol en la piscina y perdí de vista al resto. Al cabo de un rato apareció mi marido, y empezamos a charlar y a meter un poco de mano hasta que nos fuimos a la habitación. Por fin llego la hora de la cena, y al terminar mi cuñado dijo que podíamos ir a su habitación a ver una película. Subimos todos a su cuarto y mientras ponían unas copas, mi cuñado me dijo al oído, "mi mujer está al 75%, el resto es obra de todos". Aquello me hizo gracia. Pusimos música y mi marido y yo comenzamos a bailar bien apretado; al cabo de un rato mi marido -de acuerdo con su promesa de ayudar a crear ambiente- dijo en alto, "hagamos cambio de parejas"; su hermano dijo rápidamente que a él le parecía muy bien y cuando su mujer quiso reaccionar estaba bailando ya con mi marido y yo con el suyo. Comenzamos a bailar con la pareja del otro y más apretados de lo que hubiera parecido normal. Mi respiración era muy agitada porque además de bailar muy juntos, mi cuñado me pasaba la mano por la espalda mientras me rozaba la oreja con sus labios; yo me dejaba hacer y me pegaba aún más. Mi marido estaba haciendo lo propio y su pareja también se dejaba.
Pasamos a ver la película, porno, como no, con lo que acabamos de ponernos a cien. Tanta era la excitación que fui un momento al baño, y al volver mi marido estaba besando en la boca a mi cuñada sin importarle la presencia de su hermano. Al terminar el beso dejaron su baile y se fueron a tumbar más cómodamente a la cama. Les ví desnudarse el uno al otro y comenzar a acariciarse sin recato alguno. Mi cuñado y yo volvimos a bailar y a besarnos incansablemente mientras metía sus manos por debajo de mi top, acariciándome casi frenéticamente el pecho. No tardó mucho en quitarme el top y en llevarme de la mano hasta el sofá en donde nos tumbamos comentando que nuestras parejas ya nos llevaba ventaja, porque mi cuñada, con los ojos entornados, montaba ya a mi marido, que la tocaba por todas partes mientras se movían intensamente.
Sin dejar de besarme, mi cuñado me fue desnudando, y yo al él. No tardamos mucho en necesitar una cama, por lo que visto lo que había, nos acomodamos en la que ocupaban mi marido y su cuñada. Allí empezamos a vivir alguna de nuestras fantasías, porque mientras mi cuñado buscaba mi clítoris con su lengua, mi marido me obsequió un beso grandioso. Al cabo de un rato fui yo la que me puse encima de mi cuñado y, devolviéndole las caricias, le fui lamiendo todo; a duras penas pudo aguantar cuando me metí su miembro en la boca y me lo iba comiendo como un helado. Casi estallaba de gusto cuando cambiamos y él se puso encima; subía y bajaba con unos roces que cada vez me excitaban más... pero aún no me había penetrado. Lo hizo al oír a su hermano decir "así, así, sigue"; el ritmo se hizo entonces cadencioso y acompasado; entraba y salía de mí sin parar, estaba a punto de llevarme al cielo... y el ver como a mi marido -al que nunca había visto con otra mujer- le estaban haciendo una mamada grandiosa mientras, con los ojos cerrados, sujetaba con las manos la cabeza de su cuñada, me hizo correr. Con lo que estaba viendo casi no me di cuenta de que mi cuñado me había puesto a cuatro patas y me había penetrado, a la vez que su mano subía y bajaba por mi cuerpo, como si me estuviera poniendo crema; cuando me dijo, "me vas a correr, cuñada, me vas a correr", me invadió un nuevo orgasmo. Quedamos tumbados viéndoles a ellos, mi marido la estaba penetrando desde arriba, se movían con frenesí y me acerqué a ellos, dándole un beso y acariciando su miembro como acompañando la entrada en la vagina de mi cuñada, hasta que mi marido y su cuñada se corrieron. Otro día os contaré el resto, pues la experiencia no acabó ahí. 

Pelicula


Bueno como participo de varias listas y foros recibo mucha información y aquí algunas películas para disfrutar.
Aclaro esto ya que es imposible citar la fuente puesto que en estos sitios este materia es linkeado de otros sitios



8.8.12

Relatos de mi colección personal


Llevo años coleccionando relatos y todos estos fueron adquiridos de diversas paginas Web de la red muchas de ellas ya no existen muchas otras ya han sido modificadas o actualizadas
 Placer anal: un nuevo universo a tu alcance.
Manifiesto de un heterosexual
Por Halcón
 ¡Hola!
Todo lo aquí narrado es completamente cierto y va dirigido tanto a mujeres como a hombres, aunque animo especialmente a estos últimos a realizar las prácticas que describo, pues suelen ser más reacios a ello.
Permitidme que me presente. Me llamo Luis, tengo27 años y me considero heterosexual de la cabeza a los pies, además siempre me he definido como liberado y liberal. Para que nadie se llame a engaños he de decir que mido 1,76, peso 70 lilos, soy castaño, más bien guapo y con un cuerpo fibroso y musculado consecuencia del deporte amén de ser extrovertido, un romántico empedernido y gusto a las mujeres pues según ellas mismas “sé cómo hablarle a una mujer”; he tenido varias novias a cada cual más guapa .
¿POR qué os cuento todo esto?, bueno para que no vayáis a pensar que soy el típico bicho raro, tímido y horroroso del que pasan todas las tías.
El tema del que quiero hablaros es: el Placer Anal en la masturbación; tema tabú para la mayoría de los hombres, por asociarlo indefectiblemente a la homosexualidad, nada más absurdo cómo descubriréis a continuación.
Voy a explicaros cómo lo descubrí. Espero que os guste, y animo a los/las valientes a seguir mis pasos si quieren descubrir todo un nuevo universo de placer que tienen ahí mismo al alcance de su “mano” o de otras cosas( si ya lo conocéis simplemente leed el relato y disfrutadlo).
He de confesar que siempre he sido un aficionado al cine porno, y mis escenas favoritas eran las penetraciones anales a las mujeres y la masturbación anal de éstas con cualquier tipo de juguetes, ya que parecía algo muy placentero. De hecho tan placentero me parecía que poco a poco se fue fraguando en mi cabeza la idea de probarlo en mis juegos masturbatorios. Para colmo, escuchando una noche un programa de radio en el que la gente llama para contar sus cosas, llamó un chico diciendo que le encantaba meterse zanahorias por el culo , que disfurutaba muchísimo y que para nada era gay o similares (conste que no tengo nada contra la homosexualidad masculina o femenina, la respeto pero yo difruto más de la heterosexualidad. Quizás algún día sea diferente pero hoy por hoy, no). Llamó mucha gente para ponerlo  parir, pero a mí la idea me hizo gracia y entre eso y lo de la película, empezó a rondarme la idea de probar con un dedo o con algo.
Finalmente no aguanté más y un buen día salí de la ducha totalmente desnudo y con un empalmazo monumental y decidido a probar ( tendría de aquella unos 20 años). Me senté a cuatro patas sobre la alfombrilla del baño y lubrifiqué mi dedo índice derecho con gel de ducha, bajé la cabeza apoyando mi mejilla en el suelo mientras notaba mi pene colgando ardiente y apunto de estallar, y entoces me llve el dedo hacia al culo y empecé  a deslizarlo en el interior de mi ano... ¡dios!, fue fantástico, ¿era eso lo que sentían las mujeres? ¡Y pensar que algunas mojigatas no querían ni oir hablar de ello!, -deberían probarlo y luego ver si opinaban lo mismo-, me dije. Pronto cambié de postura, me tumbé sobre mi espalda, levanté las piernas como para dar una voltereta hacia atrás, y con la izquierda agarré mi pene que seguía rojo e hinchado y comencé a masturbarme mientras metía y sacaba mi dedo lubricado de mi ano. Me parecía que mi polla iba a estallar de un momento a otro, estaba gozando como nunca y evidentemente mi miembro no tardó en escupir su leche caliente sobre mí... fue maravilloso. Creo que permanecí tumbado, sudoroso y empapado de leche durante  una eternidad sobre la alfombra, era como si el tiempo no pasase, había sido tan bueno o mejor que el ansiado primer polvo. Parecía como si se me hubiesen abierto las puertas del paraíso y el placer llenase mi cuerpo. Ni que decir tiene que los días siguientes seguí repitiendo la escena y cada vez era más placentero, pues poco a poco iba descubriendo mi ano y las sutilezas de explorarlo, era como domar un potro salvaje que vas domando hasta convertir en un precioso semental que te obedece suavemente. Iba probando con bolígrafos, lápices, untándolos en vaselina y deslizándolos en mi interior en un lento o rápido mete y saca de lo más placentero, cada vez más adentro pero siempre con mucho cuidado. Me encantaba especialmente usar mi propia saliva como lubricante (nunca se me había ocurrido usar mi propio semen, pero recientemente he leído sobre ello y tendré que intentarlo).
Un Pasado un año me compré un vibrador, ya que sentía curiosidad por ver cómo eran y evidentemente podía darle uso. La primera vez me costó un poco metérmelo pese a que a que había comprado lubricante en el sex shop, y creo que debo tener un poco de alergia al látex, pues en esa y las demás ocasiones me producía un pequeño escozor en el exterior del ano, pero que incluso llegaba a ser agradable. Tras varios intentos y tras ir dilatando el culo unos minutos, entró la cabeza, es decir “la puntita”, como si mi agujero la absorviese (esa absorción es precisamente de lo más placentero, probad y lo comprobaréis. No hay dolor ninguno y la ventaja de la masturbación anal es que al estar solo tú lo decides todo. Animo a las mujeres que tengan miedo a tener sexo anal con sus novios, ligues o lo que sea, que prueben primero solas y se aficionen, y luego les sorprendan... ya me contaréis). Poco a poco fui empujándolo más y sacándolo un poco, para meterlo más profundo, siendo cada vez la sensación más intensa, y por fin llegué a todo lo que deba. Apenas si me podía contener para no correrme inmediatamente. Entonces le di al mecanismo vibrador con cierto temor, y de repente un delicioso hormigueo recorría mi interior haciendo que en apenas unos segundos me corriese. Sólo de pensarlo y recordarlo se me pone la polla como una piedra.
No obstante y pese al placer que me proporcionaban, acabé abandonando esas prácticas hacia los 22 años, pues creía que disminuían mi hombría, era como si me sintiese menos hombre; llegando a pensar incluso en sí sería gay, pero sin embargo era y es del todo imposible, pues sólo en pensar en darle un beso a un hombre me dan arcadas, y además no sabéis hasta que punto me encantan las mujeres y todo en ellas: sus deliciosas tetas, su cintura, caderas, un bonito coño arreglado ( totalmente depilado o con poco pelo ya es el éxtasis), su culo, su melena cayendo sobre la espalda y agarrarla de ella mientras follas; el sabor de sus jugos, su cara, sus risas, su inteligencia... como véis, soy un enamorado de las mujeres.
Dos años después, viendo unas películas porno, descubrí que a Rocco Sifredi no sólo le encanta taladrarse analmente a las mujeres con su enorme miembro, sino que además le encantaba que éstas le comiesen el culo (que tiene, por cierto, totalmente depilado, tema del que hablaré luego) y le pedía a una tía que le metiese el dedo en el culo, cosa que ella hacía y a Rocco le encantaba (de un dedo a otros objetos ya sólo es cuestión de dimensiones). ¿Alguien piensa por lo más remoto que Rocco sea maricón?, aquello era casi como una licencia para matar, y la confirmación definitiva de que te puede encantar  la masturbación anal y ser completamente hetero.
Evidentemente eso me hizo retornar a mis viejas prácticas y retorné a ellas, siendo aún mejor de lo que recordaba, se puede decir que me hice vegetariano, pues volví a catar zanahorias ,plátanos (con piel, todavía no probé sin ella, hummm es un idea...), ciruelas y uvas a modo de bolas chinas con la agradable sensación de introducirlas y su absorción , etc.
Decidí introducir novedades y comencé a depilarme el culo y los huevos. Un amigo me había dicho que lo hacía hacía años, y lo cierto es que los actores también lo hacían y me parecía más estético y más higiénico, sin olores y ya que a mí me encanta en las mujeres, qué menos que predicar con el ejemplo. Un buen baño o ducha caliente, espuma, una cuchilla y a afeitar, logrando una sensación de frescor muy agradable. El único problema es que a veces se irrita la piel un par de días, (¿puede alguna/o que se depile decirme cómo evitarlo y qué métodos usar? Si lo sabéis escribidme por favor a mi dirección al final del relato, para eso o para cualquier duda o consulta).
En otra ocasión vi a una tía buenísima meterse una ducha por el culo, con un chorro de agua finísimo reteniendo el agua en su interior y me puso a mil. Estaba totalmente llena, y creo que me imaginé a mí mismo como si mi polla fuese la ducha metiéndose por su suave culito, y el agua fuese mi leche caliente derramándose en un chorro continuado dentro de ella, dándole de pie por detrás, mientras le agarro las tetas con una mano, mi pecho contra su espalda y con la otra mano acaricio su clítoris y me empapo con los jugos de su dulce coño chorreante mientras ella gira su cabeza para que nuestras bocas se fundan en una y nuestras lenguas intercambien sus fluidos.
Mi otra pasión es el la depilación de la zona pública y del ano, ya sea total o un simple arreglo (yo personalmente, también me depilo los sobacos o axilas, pues amén de parecerme más estético, es mucho más higiénico y te evitas olores y sudores, tendiendo a desaparecer esa fea mancha húmeda que aparece en nuestras camisas). Comencé depilando los testículos y el ano a cuchilla, y cortando a tijera muy corto el pelo del pubis, luego probé con cremas depilatorias pero producían aún más escozor, así que sigo con el rasurado. En cierta ocasión, hará dos meses me depilé entero y lo cierto es que la sensación es muy agradable. En todo caso con la depilación además de conseguir mayor higiene conseguiréis, los hombres, que vuestro pene parezca o luzca bastante mayor, y las mujeres por lo general excitarán mucho más a hombres y mujeres, haciendo mucho más accesible y placentera su rajita, para una buena comida de coño.
¿Sabéis que la depilación era una costumbre en el antiguo Egipto? Los hombres de cualquier condición para entrar en los templos debían depilarse completamente todo el vello corporal, desde la cabeza a los pies pasando por todos los rincones de su cuerpo. Hoy dada día más hombres se depilan como bien podéis ver en numerosos artículos y como sabréis todos y todas los que estéis al tanto de las costumbres sexuales actuales.
No me negaréis que una mujer totalmente depilada o con muy poco vello público, y evidentemente sin pelos en el culo, está mucho más guapa, pudiendo ver el brillo de sus cálidos jugos empapando su piel... y si a nosotros nos gusta, ¿pensáis que a ellas no les gusta que nos arreglemos para ellas? Y si alguna os dice que parecéis menos viriles, ponedle alguna peli porno, que vea cómo todos los actores se depilan y luego que os diga a ver si todavía cree que son poco viriles.
Espero que mi historia anime a hombres y mujeres que estuviesen indecisos en probar estos placeres. Si yo hubiese sabido antes estas cosas, las habría probado mucho antes. Me gustaría que todas y todos los que compartáis  mis aficiones y tengáis nuevas ideas o queráis comentar algo sobre las expuestas me escribierais  y me comentarais cómo practicarlas, o si queréis aclarar algún punto escribidme a mi dirección  luisscj@latinmail.com  que con mucho gusto os contestaré. Espero que alguna/o me aconseje sobre la depilación.
Desgraciadamente a mis novias hasta ahora no les gustaba el sexo anal, así que espero encontrar un día  a alguna mujer guapa e inteligente que disfrute con esa práctica, y que me haga disfrutar a mí tanto como yo le haré gozar a ella comiendo su boca, su coñito, su culo...se me olvidó deciros que soy de Gijón (Asturias) así que si alguna es de la zona o está de paso, aquí me tiene.
En todo caso, a los más osados os recomiendo que intentéis la masturbación anal, y luego si os atrevéis, probad con vuestras novias y que os lo hagan a vosotros. Más de una amiga me ha confesado que le gustaría durante el sexo meter un dedo en el culo al hombre que está con ella, y que la simple idea la pone a mil, ¿os imagináis complaciéndola?
Concluyendo: el PLACER ANAL es una realidad. Un nuevo paraíso de placer está más cerca de lo que pudierais pensar, ¿os atreveréis a cruzar la puerta. 
Fin.

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7.8.12

Pelicula


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Fuente: La Web